Al mal tiempo, buena tienda

El continuo y frecuente toc toc de las gotas explotando contra el toldo de la tienda nos despierta con tranquilidad.
Podíamos seguir descansando ya que no íbamos a desmontar la tienda y arriesgarnos a que nuestro material se mojara.
El cansancio acumulado izo volver a dormirnos rápidamente. Esperando una tregua por parte del agua, dos horas después nos despertamos viviendo un díjà vu, el agua seguía cayendo, la misma luz fría y tenue atravesando la tienda. Decidimos abrir la cremallera para ver el cielo.

campamento lluvioso

El color gris se extendía hasta el horizonte nada de viento ni de sol, aquello iba para largo. Corrimos a la moto para pertrecharnos de comida y agua para una larga mañana dentro de la tienda.

Allí fuera mientras llovía nos percatamos que habíamos cometido un grabe error, la noche anterior no habíamos guardado dentro de la mochila los pantalones de invierno que nos habían regalado.
Estaban empapados, coger la moto y salir de la tormenta por nuestros medios ya no era una posibilidad a no ser que nos enfrentáramos a una hipotermia segura.

Pasamos toda la mañana y parte de la tarde encerrados en la tienda esperando algún cambio.
Tienda puesta de sol

 

 

 

 

 

 

 

 

A ultima hora vislumbramos el sol como augurio de cambio para el próximo amanecer.

 

aventura y atardecer

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