ESPECIAL: Señorita Papanatas en otra cultura.

Mientras estábamos planeando la ruta, era consciente que en algunos países el trato a las mujeres es muy diferente. Aun asi, quería experimentarlo en my propia piel. Creia que al entrar en Turquía ya notaria ese cambio, por ejemplo tener que llevar velo todo el día. La realidad fue muy diferente.

 

El día que entramos en Turquía veía a mas mujeres sin velo que con el, echo que me tranquilizo ya que no lo había podido comprar todavía. Fuimos avanzando y seguia viendo lo mismo, asi que espere en comprarlo. Un dia, paramos a descansar y un hombre muy simpatico nos invito a limonada y a un pastel de chocolate con pistachos. Estuvimos hablando un buen rato y nos explico que en Turquía no era necesario llevar velo, que las mujeres que lo llevaban era porque querian y les parecia igual de bien que otras mujeres lo llevasen o no. Me quede muy tranquila al saver eso y decidi que hasta Iran no lo llevaria. Aun así, en Turquía empece a ver un trato muy diferente hacia las mujeres. Cuando estavamos en Istanbul, vi como solo los hombres se podían bañar en el mar, una costa que segia toda la carretera llena de hombres en bañador refrescandose en el mar, ya que los días allí son muy calurosos. Vi alguna mujer con hijos, pero iban tapadas de la cabeza a los pies. No podía imaginar el agobio que debían sentir debajo de tanta ropa. Eso me indigno muchísimo, ya que los hombres no van tan tapados como las mujeres y encima ellos de pueden refresar, cosa que por lo que parecia las mujeres solo podían hacer en baños escondidas. Otra cosa que me impacto fue que la mayoría de los hombres casi ni me miravan, solo hablaban con Pau y si en algun momento me miravan apartaban la mirada rápidamente.

 

Seguimos nuestro camino y llegamos a la frontera con Iran. Por suerte, el dia anterior conseguí comprar el velo en el ultimo pueblo de Turquía antes de llegar a la frontera. Así pues, antes de cruzar las dos puertas que separavan los dos países, me puse el velo debajo del casco. Cruzamos y allí empezó el gran cambio. Desde el primer momento que empezamos a hablar con la gente de la frontera, yo era como un complemento de Pau. Recuerdo muy bien un momento exacto que me miraron con cara de: – y tu de quien eres? Pau muy vivo, respondió: – it’s my wife. En ese momento cambiaron las caras de todos con los que hablamos y sonrieron. Durante las 4 horas o más que estuvimos hablando y negociando nuestra entrada en el país yo no habri la boca, y si lo hice, nadie lo tomo en cuenta. Todas las mujeres que veia iban con velo, ya que en Iran es obligatorio para todas. Lo que me sorprendió es que la mayoria, sobretodo mujeres jóvenes, lo llevaban al limite, cubrían el mínimo, poco mas que el moño que recojia todo su cabello. Eso me sorprendió, ya que pensava que lo llevarían todo tapado, como sí lo llevavan las mujeres mas mayores, algunas con un velo enorme que les cubría de los pies a la cabeza, eso fue lo que mas me impacto de todo. Preocupadas en todo momento que no se viese nada ni se mostrase ninguna curva de su cuerpo. Me dio la sensación que las mas jovenes lo llevaban así como protesta hacia esa obligación, se tengo que llevar velo, vale, pero tapare lo mínimo. Yo seguí con el velo mas o menos bien puesto, ya que no sé como lo harán pero a mi se me movía todo el rato. Cada diez minutos tenia a Pau recordándome que me tapase. Es un autentico arte como lo hacen para que se les quede sujeto todo el tiempo. Ese mismo día un hombre muy simpatico nos trajo comida y refrescos, ya que tendríamos que pasar allí la noche. La primera idea era dormir allí mismo, en un campo de cesped que había mas adelante. Pero yo me sentia muy incomoda. Aunque la gente se porto muy bien con nosotros, nose si fue por el velo que me hacia sentir que me tenia que esconder, el poco trato que me davan o las miradas de los hombres, que era lo que mas abundava en la frontera, pero no me sentía cómoda durmiendo allí. Así pues bajamos a dormir a un hotel. Allí me pude sacar el velo, fue un autentico plazer no tener que preocuparme por si se me veia demasiado cabello.

 

La mañana siguiente volvimos a la frontera y seguimos negociando, o mas bien dicho, nos siguieron mareando con precios para cruzar. Ese dia ya me sentia mucho mas comoda. Los hombres hablaban mas conmigo y me sentí mucho mas integrada, aunque seguía sintiendo que era la propiedad de alguien. Durante los cuatro días siguientes que estimuvimos allí, el trato fue cambiando y su amabilidad fue aumentando. Nos dieron comida todos los días y ya no me sentia intranquila, aunqe llevar velo día i noche durante cuatro días fue un poco agobiante, y mas con el calor aue hacia allí. Algún momento en el que había poca gente alrededor me saque la chaqueta, no entiendo como pueden ir siempre tapadas. Eso es algo que siempre vi, como mucho enseñaban medio brazo y siempre con pantalón largo.
Aun asi, me trataron muy bien, me ofrecieron comida y aunque fuese poco, hablaban conmigo y me sonreían. Con todo eso, no quiero quitar importancia a que siempre me senti el segundo plato, como un florero de decoración. No importaba mucho lo que digese que mi opinión no valia nada. Algunos momentos donde mas me sentí así fue cuando estavamos al hotel, un hombre de la frontera invito a otros chicos que esperavan igual que nosotros a ir a la piscina, lógicamente también nos invito a nosotros, pero yo no podia ir. Ya hos podeis imaginar mi cara, despues de todo un día de calor encerrados en una calle y que te digan que no te puedes ir a refrescar porque eres una mujer, apáñatelas con una ducha.
El ultimo día, uno de los que mandaban en la frontera y el que nos havia regalado galletas y una buena cena, pero con una cara no muy amigable, sorprendentemente vino con una sonrisa en la cara con su coche i nos invito a su casa. Ese momento quedara en my cabeza para siempre. La casa era muy humilde, llena de alfombras y con un jardín en la entrada. Alli estava su mujer y sus dos hijos y nos acojieron con los brazos abiertos, nos ofrecieron te, pastas, fruta, más de lo que podiamos comer, y estuvimos toda la tarde hablando y compartiendo opiniones. En un momento, el hombre debió percibir en mi cara mi acaloramiento y con una sonrisa me dijo que me podia sacar la chaqueta. Mas tarde me ofrecio darme una ducha y su mujer me dio ropa para canviarme. Ademas nos prepararon una cena deliciosa. Todo eso lo valoro y lo aprecio muchisimo, ya que me sentí muy acojida, pero no nos podemos olvidar de lo importante. Mientras ellos hablaban me invito a ver la cocina, a recojer plantas del jardin para la cena y a ayudar a su mujer a prepararla. Ademas en la cocina me dijo que no hacia falta que llevase el velo, que eso era para la calle. Lo valore muchisimo porque me vio como una más, pero no tendría porque esperar permiso para sacarme una chaqueta ,descubrir y cabello o que me ensenyen la cocina mientras ellos hablan. Lo que me sorprendió muchísimo es que en el momento que todo ocurría lo vivi como algo normal, no fue hasta mas tarde cuando me di cuenta de todo esto.
Aunque también me sorprendió la variabilidad que hay en las mujeres, en la misma casa estaba yo, sin chaqueta y sin velo, su mujer con velo y algo tapada pero hablando libre y sin verla apartada, y una amiga de la familia, que iba tapada con un velo que le llegaba hasta los pies. Aun así vi mas integración social entre hombres y mujeres de lo que me esperaba.

 

Para finalizar este relato, os diré que podéis estar tranquilos, no me encerraron en una jaula sin luz y sin comida, aunque vivi mucha diferencia respecto a otros países, el trato es mucho mejor de lo que me esperaba.
I por ultimo, recordaros que todo esto es desde mi punto de vista y my propia experiencia, no juzgo ni afirmo nada, todo es subjetivo.

2 comentarios en “ESPECIAL: Señorita Papanatas en otra cultura.

  • Esta molt bé aquesta reflexió que fas… potser el masclisme és més evident de portes enfora i dins de casa la cosa esta com més tolerable.

    També crec que la juventud que puja es deu voler revelar contra potser tanta opressiò i tant nois com noies intenten fer un canvi. No es pot entendre en una societat actual aquest tipus de diferencies entre homes i dones.

    Ens alegra saber que et tracten més o menys bé, potser debut a que ets occidental, no?

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