Georgia salvaje

Descorchamos un buen día, viento en calma y mucho sol. Almorzamos junto ha nuestras tiendas una gran sandia entre los 3, embutimos nuestros sacos en las bolsas.
Después de engrasar la cadena y una revisión general a nuestra Frankenstein estábamos preparados para ir a descubrir el norte de Georgia. No teníamos mapa de la zona, pero sabíamos que al este de la frontera con Russia había un parque natural.
Ya montados en nuestras motos salimos de Tiflis en menos de 20 minutos, siguiendo la carretera que lleva a la aduana Rusa, en algún momento nuestra intuición nos haría salir de la carretera principal. Nuestra necesaria 4 marcha funcionando continuamente nos indicaban que el terreno iba ascendiendo.
Después de más de una hora y media estábamos rodeados de grandes montañas aquel fue el momento que decidimos abandonar la carretera principal dentro de un pequeño pueblo Georgiano.
Cruzamos un puente en bastan mal estado y seguimos la carretera, que en un momento nos confirma que lo del puente es un preludio de lo que podemos encontrar.

Cruzamos un barrio muy pobre donde las casas de madera y el hormigón envejecido nos recuerdan la era Sobietica como si de una ley se tratara, las caras sonrientes y la ilusión por saludarnos se multiplican x2 en estos barrios. Nos subimos las viseras de los cascos y les devolvemos el saludo con una gran sonrisa en la cara.

10 minutos después no hay rastro del asfalto y continuamos subiendo por el valle por una amplia pista. El aire cada vez más frío y las nubes que empiezan a tapar el cielo nos dan la bienvenida a las montañas.
Seguimos la pista con algún que otro cruce de río que discurre por el centro del valle, siempre asistidos por algún que otro dañado púente.
Nos cruzamos con alguna furgoneta local preparada para afrontar las condiciones de la pista que recorríamos y abastecer las pocas casas que había en aquel valle interminable.

A media tarde la pista y el cielo empeoran, decidimos empezar a buscar un campo para acampar, aun que mientras subimos nos damos cuenta que no va a ser fácil ya que todo el terreno es pedregoso y para nada llano. Giramos una curva y allí nos damos cuenta que queríamos aquellos maltrechos puentes ya que aquí la carretera seguía por dentro del río.

Decidimos cruzar a pesar de las piedras sueltas y la corriente de agua que bajaban por allí aun así la posibilidad de la ducha valía la pena ya que mas arriba ya veíamos unos magníficos campos de hierba!image

La verdad es que casi nos bañamos por cruzar las motos por el río, pero era el agua del río o la del cielo y ya que nos teníamos que mojar que fuera por nuestra bobería.
Nos apresuramos a montar las tiendas! aquello estaba a punto de descargar, de echo poniendo las ultimas piquetas nos llegamos a mojar!

Pero después de toda tormenta viene la calma, pasados 30 minutos de intensa lluvia el cielo se abrió y pudimos hacer esta foto justo antes de cenar con un fuego a tierra!

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El siguiente día teníamos que seguir aquella emocionante pista!

2 comentarios en “Georgia salvaje

  • Preciòs !!!! quina excursió més xula…. la veritat que crec que el sacrifici os ha valgut la pena i dormir envoltats de tanta natura i bellesa es increible.

  • Quina pasada aquest lloc. Contens de tenir noticies vostres. La creuada del riu es espectacular . La frankestein pot amb tot. Jejeje. Quins paratges mes macos , disfruteu molt que nosaltres estem disfrutan amb els vostres relats i peripecies que esteu pasant. Molts de petons .

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