La carretera infinita

Durante la noche el viento se había portado bien dejándonos dormir tranquilamente, aun que la mañana era fría no había ninguna nube a la vista.

Mientras recogíamos todo el material apareció un hombre andando por la zona donde habíamos acampado, al ver que viajábamos con moto se acerco a preguntar nuestros nombres y donde íbamos y sin más información que esto, abrió su mochila y nos regalo un bote de cristal lleno de arroz y pescado. Sin ninguna duda aquel hombre nos acaba de regalar su propia comida del día. Intentando que el hombre no pasara un mal día por nuestra culpa le regalamos un paquete de galletas.

La siguiente ciudad importante estaba a 450 kilometros, si la carretera no estaba mal podíamos llegar aquel mismo día.
Nos subimos a la moto con esta idea en mente y cruzamos los dedos para que el asfalto acompañara.
IMG_8611
Tanto era nuestra ilusión y ganas de avanzar que estuvimos mas de 3 horas encima de la moto casi agotando el tanque de gasolina. Paramos en medio de la estepa y con los jerrycanes rellenamos el tanque de nuevo para continuar otra vez.

Con el marcador cerca de los 300 kilometros y ya en medio de la tarde aprovechamos una sencilla parada de autobús echa de cemento para comernos el fantástico arroz que el hombre nos había regalado.IMG_2255
Con la barriga llena de autentica comida del país, nos ponemos los cascos apretamos el botón de arranque y seguimos circulando por las rectas y infinitas carreteras de la estepa Kazaca.

Nos mantenemos encima de la moto sin parar, damos gracias por el fantástico asfalto que hemos usado durante todo el día, pero con el día llegando a su fin el descenso de las temperaturas es notable. Nos quedan unos 70 kilometros hasta la ciudad y nuestro compañero Alvaro nos estará esperando allí así que sacamos nuestros corta vientos de plástico y subimos las cremalleras a tope para hacer los últimos kilometros mas fríos del viaje hasta la fecha.

 

Un comentario en “La carretera infinita

  • La Frankenstein os está dando muy buen resultado a pesar del “maltrato” a la que la estáis sometiendo.
    En cuanto a la gente volvemos a decir que nos sorprenden cada día con su actitud curiosa hacia vosotros y la generosidad con la que os reciben.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *