¿Quien nos mandaría subir?

Nos despertamos calentitos con el sol traspasando nuestros toldos. La verdad es que lo agredeciamos ya que la noche había sido fria devido a la altura. Desmontamos el campamento con calma a la vez que con ilusión por seguir aquella curiosa pista que cada vez subía más arriba.
Cerca del medio día estábamos subidos a las motos aun con las botas mojadas del día anterior, preparados para afrontar todo lo que el camino nos guardaba.
Poco a poco fuimos descubriendo que el camino empeoraba bastante incluso para vehículos con 4 ruedas. Nos cruzamos con más de alguna persona local y todos ivan a caballo o a pie, probablemente prueba de que aquello no iva a mejorar.

Cruzamos el mismo río 3 o 4 veces antes de encontrar una subida realmente pronunciada con unos surcos muy profundos, seguramente creados por algún vehículo con oruga. Si hacíamos pasar las motos por el medio y subía solo con la Frankenstein probablemente era viable continuar!!!!
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Y escribo probablemente, si no fuera porqué a 3/4 de la subida la moto dejo de transmitir la fuerza al cambio de marchas. Allí sin más, ni humo, ni olores ni ninguna sensación más de la que sospechar nada. Sencillamente es como si el embragues estuviese siempre accionado.
Esperamos a que se enfriara todo un poco pensando que podíamos hacer. Recuerdo que mi padre decirme: Es super importante llevar una cuerda por si alguna moto falla o se queda atascada poderla arrastrar, pero íbamos solos al viaje teóricamente! no me iva arrastrar un coche ajeno a mi.
Podíamos inventar una cuerda con algunas correas de la mochila y el equipamiento pero lo dejamos como ultima opción. Hemos estado subiendo durante el ultimo día que la gravedad nos lo devuelva!
Así lo hicimos entre los 3 giramos la moto en medio de la pendiente y para bajo si frenábamos lo menos posible acumularíamos suficiente energía para subir las pocas cuestas que había por el camino.
Al final solo teníamos que apretar la moto saliendo de los cruces del río ya que no podíamos entrar en el río como unos locos con las grandes piedras que había.
Aquel descenso de 8 kilometros fue una seria balanza entre acumular energía bajando rápido y frenar lo justo para no tener una caída. Entre estos descensos controlados teníamos los cruces de río apretando la moto fuera, todo aquello se convirtió en una gimcama extraña de bajar, apretar, bajar…

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A medio camino encontramos con un hombre curtido a un nivel bastante extremo, que no dudo ni un momento en prestarnos ayuda y en apretar la moto. Nos pedía que le aguantásemos la riendas del caballo que llevaba, dándonos indicaciones claras de que no lo tocáramos ya que era salvaje. Algo bastante obvio ya que cuando lo estaba montando le pegaba unas patadas y sacudidas bastante increíbles.imageDespués de 2 horas aquel comboi loco de caballos y motos llegamos cerca del primer puente!!! A partir de aquel punto quedaban 15 kilometros de pista circulable , ya era una gran victoria. Ahora teníamos 3 opciones cargar la moto en algún vehículo ajeno, tirar de la moto con la moto de Camarada Papanatas o arreglar el problema del embrague.
Papanatas Bobus pensó que acortando la funda del cable del embragué a tope, quizás el muelle haría suficiente fuerza como para hacerlo funcionar. Después de media hora apretando roscas y sacando la tuerca de seguridad de la manita del embrague para ganar algún milímetro más conseguimos que funcionara.
Ciudad, allá vamos!!!
Conducimos todo lo suave y progresivo que nos dejaba la pista. Poco a poco los kilometros ivan pasando hasta que al final llegamos al asfalto y de allí podíamos llegara Tiflis también la mayor parte del camino con bajada.
Merecía la pena intentarlo ya que eran unos 150 kilometros hasta la capital donde probablemente habría una taller oficial Yamaha donde poder pedir el recambio del embrague.
Increíblemente nuestra queridísima Frankenstein nos trajo a “casa” nuestro confortable Cuartel General en el lago de Tiflis, eso si después de una comida en un restaurante en la ciudad ya que en todo el día no habíamos comido absolutamente nada!

Se terminaron las aventuras en georgia, ahora el reto era arreglar la moto antes de que el visado Ruso se pusiera en vigor.

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