Sorpresas en Turquía

Nos despertamos a las 9 y bajamos a desayunar, después de comer como si no hubiera mañana y coger algún panecillo de provisión, subimos a la habitación a limpiar la ropa y a recopilar información para la visa de Turkmenistan en Ankara (Capital de Turquía)
Una vez teníamos todo listo salimos del parking con nuestra pequeñita moto dirección al mercado de Istanbul. Ya de camino al centro de la ciudad nos damos cuenta que es una ciudad muy bulliciosa con un trafico bastante loco que nos recuerda a Barcelona.
Las únicas pistas que vemos del momento político que vive Turquía es la gran cantidad de banderas del país que ondean por todas partes y bastante policía circulando. Aun así quizás solo es una sensación ya que esto podría ser normal aquí.
Llegamos al mercado y nos disponemos a salir de dudas y a sentir el ambiente de la ciudad.
Solo de aparcar la moto un hombre joven nos dice que podemos dejar la moto sin problemas allí que el nos la vigila (tenia un tienda de ropa delante de nuestra moto) Sea como sea, no estaría tranquilo dejando la moto con todos estos bultos en Barcelona, tampoco nos quedamos tranquilos haciéndolo en Istanbul, aun asi no había parkings cerca o alguien que la vigilara a cambio de dinero (una practica bastante extendida en Marruecos).

Paseamos por el mercado viendo las tiendecitas y el ambiente que lo rodeaba con algunos vendedores que te asediaban intentándote vender artículos de marca a precios imposibles. Allí discretamente había pequeñas tiendas que eran un museo en si mismas, hombres dentro de estos pequeños cubiculos seguían trabajando en sus proyectos.
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Después de todo esto y de no encontrar ni un turista volvimos a nuestra moto, y allí estaba con el hombre que nos dijo que nos la vigilaba. Quizas lo que la tele dice sobre Turquia no es tan cierto?
Ya màs tranquilos conducimos hacia Santa Sofia para visitarla. De camino a sus alrededores vivimos algun que otro adelantamiento a ras de manillar, pero lo que nos incomodo màs fue que eran intencionados ya que los conductores nos despreciaban con sus miradas. Toda esta zona central se iva transformando en calles peatonales, algo que los desfaborecidos aprobechavan para vendre sus productos a los coches que tenian que circular lentos. Por desgracia esto incluia a niños vendiendo aguas a nada mas y nada menos que a un Porche Caiane nuevo de trinca que obiamente no se molesto ni en bajar sus cristales tintados.
Al final las calles por donde poder circular se terminaron, alli encontramos una coche de policía y pensamos que podrimos dejar la moto con ellos.
Hablamos un buen rato con la ayuda de un joven local pudimos entender las preguntas que nos hacian. Aun asi uno de los policias no se le via muy contento de que fuéramos extranjeros. Nos indicaron donde había un parking y nos dejaron a nuestro aire.
Fue una situación extraña ya que estamos seguros que percibieron nuestra preocupación por dejar la moto sola y las conversaciones entre ellos denotaban tensión, imaginamos que uno de los policías no estaba muy entusiasmado con lo que hacíamos y los otros dos le intentaban explicar el porque de todo el viaje.

Después de todo aquello se nos quitaron las ganas de ir a visitar Santa Sofia y la otra mezquita, nos queríamos ir con el buen sabor de boca del mercado y no enredar mas la situación.

Esto es la parte Europea mejor que vayamos preparando para la Asiática porque según dicen aun hay mas contraste.

Después de conducir varias decenas de kilometros paramos en una área de servicio en Sakarya cuándo aun nos estábamos quitando el casco y los guantes de pronto apareció un hombre llamado Deniz Yildiz con 2 limonadas naturales y una sonrisa.
Con un inglés perfecto nos invito a sentarnos en su cafetería y a entablar una conversación. Aprovechamos su amabilidad para preguntarle la situación de Turquía porque no entendíamos nada, le contamos que si teníamos que creernos la televisión de España no estaríamos allí pero ahora que estamos dentro de Turquía nos parece fantástica aparte de las 2 situaciones incomodas en Istanbul por todo lo de más, la gente el ambiente y el país nos parece fantásticas y nada peligrosas.
Nos confirma nuestras sospechas y nos dice que la gente en Turquía no esta para nada preocupada que solo son problemas políticos y que la gente y la situación no tiene nada de especial.
Mientras seguimos hablando con el nos invita a un fantástico pastel de pistacho y chocolate buenísimo y nos confirma que es totalmente seguro viajar por Turquía, el es de Ankara (la capital) e incluso allí todo esta tranquilo.
Seguimos hablando y descubrimos que su trabajo es maestro del café, y si, esto es normal en Turquía existe este trabajo, le comentamos que en España algunos bares les iría bien su conocimiento.
Y lo decimos nosotros que no tomamos café jajajaj Pero sabemos que Papanatas senior es un gran aficionado y nos enseña como hacerlo bien en la Cafetería de Bellcaire.
Nos enseño como funcionaba una maquina muy curiosa llamada Cold drip coffe hacia unas 8 tazas de café en 10 horas!!! Increíble estaba infusionado en frió y por si fuera poco nos invito a un par de ellos!!
No somos expertos en café ni mucho menos pero nos impacto mucho su sabor, no era amargo!!! y era fácil identificar muchos aromas ya que no había el olor a quemado tapándolos.

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Después de este gran rato comprendimos que lo sucedido en Istanbul tenia que ver con que es una gran ciudad y no en qué Turquía sea problemática.
Sin ir más lejos esa misma tarde de camino a Ankara nos íbamos saludando con algunos camiones y coches, cuando unos de ellos al estar parado bajo la ventanilla y nos regalo media docena de sobres de Nescafe, el camionero Turco no savia ingles pero tampoco le izo falta con una gran sonrisa y un movimiento de cabeza nos izo saber que todo aquello era para nosotros.
Más animados que nunca seguimos hacia Ankara.
Cuándo empieza a anochecer nos sorprende ver que familias enteras que viajan en coche sacan las mantas y se ponen a dormir al lado del coche, como hacemos nosotros!!!
Teníamos ganas de compartir ese momento con ellos y que supieran que hay extranjeros que viajan igual,pero Lena prometio a su madre que en Istanbul y Ankara dormiríamos en un hotel y una promesa es una promesa

Un comentario en “Sorpresas en Turquía

  • La vida dona moltes sorpreses, sobretot quan viatges fora del teu cercle de confort. A vegades es tendeix a confondre la realitat d’un poble amb la realitat que els polítics volen fer creure en post del seu propi benefici.

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