Necesitamos unas chaquetas!

Durante toda la noche la tormenta descargo agua encima nuestro, por suerte nuestro hotel de aluminio y naylon aguanto com un campeón.
Por la mañana no oíamos caer agua así que abrimos la tienda para comprobar com estaba el cielo, gris, tapado y con ganas de más guerra.
Desmontamos la tienda y empaquetamos todo rápidamente en la moto no teníamos ganas de descubrir si volvería a llover otra vez.
Abrigados con toda la ropa que disponíamos íbamos a llegar Actobe de una tirada, solo nos separaban 200 kilometros y un frío de cojones. Allí improvisaríamos una solución a nuestro equipamiento de verano.

Antes de la hora de comer estábamos entrando en la ciudad, y como si dl destino lo queriese así delante nuestro aparecio una gran oprtunidad.
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Sin dudar ni un momento nos dirigimos hacia el check point de la base militar, Señorita Papnatas pregunto donde iva, que queria hacer?
La respuesta era sencilla, con la bienvenida que nos dieron los militares al entrar en el país era imposible que no nos ayudaran al ver que íbamos con ropa de verano, ademas al ser una base de la fuerza aérea seguro que hablaban ingles.
Si sucedió, el guardia del check point hablaba ingles, después de comentar nuestro problema con unos compañeros de la base uno de ellos salió a buscar su coche y nos dijo que lo siguiéramos. Nos llevaron a una tienda de ropa de trabajo, el soldado entro en la tienda y hablo con los dependientes y acto seguido se despidio de nosotros (imaginamos que les dijo que nos enseñaran la ropa mas caliente que tenían).
Allí vimos chaquetas dignas del polo norte con un grosor increíble, con doble cremallera y un montón de detalles para que el frío no entrara dentro. Las chaquetas con los pantalones nos gustaron, el único problema es que valían 100€ y nuestro equipo impermeable no cabía encima de estas chaquetas de manera que si llovía nos íbamos a mojar.
Decidimos salir a la ciudad a probar suerte en otras tiendas y a preguntar a más gente, de todas formas ya conocíamos la tienda y podíamos volver cuándo quisiéramos.
Fuimos a comer a un bar donde hubiera wifi para buscar tiendas en la ciudad, incluso los camareros llamaron amigos suyos para preguntar sitios donde comprar ropa de abrigo.
Pasamos toda la tarde arriba y abajo preguntado de tienda en tienda, dentro de un centro comercial Papanatas Bobus paro un grupo de jóvenes que parecía que hacían el servicio militar obligatorio y les pregunto donde comprar chaquetas del ejército. Aquel grupo de al menos 10 jóvenes que no eran de la ciudad no dudo en coger los móviles y empezaron a llamar y a buscar en internet donde podíamos conseguir unas buenas chaquetas.
img_2302Otra vez nos quedamos impresionados del ímpetu que ponen en ayudar la gente de Kazakhstan.
Fuimos hasta los sitios donde nos indicaron pero otra vez sin suerte. Pasamos toda la tarde dando vueltas sin ningún resultado, pero aun así el cabezon de Pau quería volver otra vez donde la base militar a preguntar de nuevo. Así lo hicimos, cruzamos la ciudad y cuando llegamos allí la suerte estaba de nuestra parte, era la hora de marchar de algunos de los militares de allí. Fuimos a uno de los coches que iba a marchar y le comentamos nuestro problema, rápidamente salió del coche y con un gesto de sígueme fue a hablar con otro coche. -El habla ingles perfecto, os ayudara.
Contamos de nuevo nuestra situación y él y su mujer que lo había ido a buscar al trabajo nos dijeron que nos acompañarían a un bazar especial donde podríamos encontrar la ropa.
Seguimos su coche por la ciudad hasta llegar a un mercado cerrado, bajamos a una planta subterránea llena de pasillos y tiendas donde otra vez y en varias tiendas diferentes no tenían chaquetas suficientemente gruesas.
Mientras caminábamos por el mercado nos preguntaron donde dormiríamos aquella noche, para la mañana siguiente ayudarnos a encontrar la chaqueta.
Al responderles que dormíamos con tienda nos ofrecieron ir a dormir a su casa con ellos y su familia. Por supuesto aceptamos su invitación con mucha ilusión, nos subimos a nuestra pequeña Frankenstein y les seguimos hasta su casa mientras el sol caía detrás de la ciudad.

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