CONVOY DE AYUDA EN LA SELVA DE PANAMÁ.

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Alguna vez has vivido una situación donde has pensado “¡Dios, qué tonto soy! ¿En qué estaba pensando?”, pues bien, hoy os vamos a contar una de estas historias.

Hace más de dos años Papanatas Senior decidió que ya era hora de disfrutar de los tropicales países de Sudamérica así que emprendió un estupendo viaje con todo tipo de lujos.
Cogió su moto “trail”, unas cuantas mudas y se dispuso a recorrer la selva por fangosos caminos y angostos lugares.

Estaba en Panamá cuando se le presentó la oportunidad de participar en una expedición humanitaria con un grupo de 4×4’s que se disponían a llevar ayuda en forma de ropa y placas solares a la población de Nueva Sevilla. Obviamente el lugar no estaba al lado de una gran carretera ni de un camino medianamente aceptable, nada de esto, el pueblo se encontraba en, ¡el puñetero medio de la mismísima jungla Panameña!
Como iba a ir junto a los todoterrenos decidió quitar el peso de la moto para facilitarse el trayecto. Además, conoció a Diego que también iba a acompañar al convoy con una moto de enduro y, juntos, buscaron un neumático de montaña para la moto de Senior pero no la encontraron. ¿Y qué? Pues nada que tuvo que hacer el viaje con su moto de 215kg, neumáticos lisos y un ABS que no podía desconectarse. Pero, ¡Si fuera fácil, no sería divertido ni una aventura!, ¿no?
Antes de entrar en la selva, volvió a reflexionar sobre el tema. Se encontraron con un puesto de la policía y los agentes le dijeron, burlones, que con esa moto sería imposible llegar a Nueva Sevilla. Pero para un Papanatas con experiencia estos comentarios son síntoma de que va en la senda correcta. Al fin y al cabo, si el no cree en llegar, ¿quién lo hará?

Como una imagen vale más que mil palabras, será mejor que veáis por vosotros mismos lo que pasó:

OBJETIVO CONSEGUIDO

Llegó al pueblo pero…

  • La aventura duró 3 días
  • Gastaron gasolina suficiente para hacer por carretera 300 km.
  • La moto cayó al suelo más de 20 veces.
  • Sudo más que en una clase de spinning con el típico instructor gritón.

Sin la ayuda de los habitantes de Nueva Sevilla y los conductores de los 4×4 esto no hubiera sido possible.

¡GRACIAS A TODOS!

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