PORCA MISERIA – UN BUEN PAPANATAS LO APROVECHA TODO.

Hola soy Paparafa y vengo a contar un accidente. Una noche cualquiera, conducía tranquilamente con destino a mi Templo, allí donde le rindo homenaje al granito y la piedra. Soy un hombre que muchos llamarían escalador y conducía destino al rocódromo del pueblo de al lado. Hasta ahí normal, incluso aburrido, pero todo cambió cuando noté un fuerte golpe en mi coche.

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¡Aquello era un matadero! ¡Una carnicería de plásticos y carne! ¡Santo dios! Creo que he atropellado a un caballo. ¡Ni mucho menos! En realidad se trataba de un jabalí del tamaño de un perro. Pero ¿Qué más da? como si era un dinosaurio o el monstruo del espagueti volador. Estaba duro de cojones y había destrozado mi coche.

Lo primero que me vino a la mente es:

“¡Ay la virgen! pobre animal… ¿Iré a la cárcel? Pero si ha sido sin querer… ¿Qué hago? ¿Lo entierro? Creo que nadie me ha visto. Diré que soy tonto y que no he visto la farola. ¿Y la sangre? Mejor diré que era un camión de tomates ¿Qué se yo?”

Al final llamé a mis amigos preso del pánico.

―Chicos. He atropellado un tocino de 300 Kg.― Mentira cochina literal. No pesaba más de 40kg.

― Tranquilo, alfombra y cena, nadie va a saber nada.―Contestaron mis amigos sin vacilar.

“Mal. Muy mal. Estos amigos míos son unos papanatas y yo me acabo de convertir en su puñetero capitán. Miedo me dan” Pensé.

Cuando se presentó la policía mis amigos ya me habían convencido. La policía dijo que ya se llevarían el tocino los de mantenimiento de carreteras. Nos negamos. “Nos lo llevamos nosotros. Vamos a hacer la cena con él.”

Era hembra y la bautizamos como Encarni. No queremos que penséis que no tratamos con respeto al animal, todo lo contrario, intentamos aprovechar todo lo que pudimos para compensar su muerte al máximo. Nuestro error fue limpiarla al día siguiente, era verano y las moscas no habían perdido el tiempo. Habían puesto huevos por toda la carne y esto provocó nuestro primer fracaso. Pero no nos rendimos, nadie podría evitar que hiciéramos una bonita alfombra con nuestro cerdito.

La piel estuvo con sal varias semanas. Al final decidimos ahumarla para que dejase de emitir ese desagradable olor a puerco. Hicimos una acampada en la montaña. Era una idea estupenda, dos en uno, allí terminaríamos la alfombra y además disfrutaríamos de la naturaleza.

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Montamos un campamento de tiendas y refugios naturales durante toda la tarde. Cuando llegó la noche nos encontró cenando juntos, contando tonterías y alimentando el fuego que nos calentaba. A la mañana siguiente comimos un poco y nos pusimos a ahumar la piel y a hacer fotos de recuerdo.

De nuevo volvimos a fracasar. A la piel de Encarni se le fue cayendo el pelo y al final no pudimos aprovecharla para la alfombra. Fue una pena, hubiese sido una forma de rendirle homenaje. Siempre nos quedará el recuerdo y toda la aventura que vivimos gracias a ella.

La tarde que estuvimos cortando y limpiando la carne duro 240 minutos.

La cena con la carne de Encarni no pudo hacerse por 1453 huevos de mosca.

La alfombra de Jabalí quedo calva por faltar 8291 pelos.

La reparación de mi coche costo 520 pepinos.

Ser un auténtico Papanatas, NO TIENE PRECIO.

En Papanatas Team solo queremos ver el lado positivo de las cosas, por eso aquí os dejamos esta fantástica instantánea que capturo Alex Ceron aquel día.

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