Turquía rural

Nos despertamos en el hotel al centro de Ankara, desayunamos un poquito y después aprovechamos el jabón y el agua para limpiar algo de ropa. Una vez preparados subimos a la moto y nos fuimos a buscar la embajada de Turkmenistan mientras descubríamos la ciudad.
Llegamos al mediodía y nos dijeron que abrían a las 14:00 esperamos un rato y preparamos los papeles.
Una vez dentro con seguimos entendernos con nuestro ingles de juguete , rellenamos un formulario y hicimos una carta de invitación para Turkmenistan, después de esto y explicarles la ruta que queríamos tomar nos dijeron que que nos confirmarían la solicitud del visado por mail y que podríamos recogerlo en Mashhad o Teheran (Iran).
Pagamos los 20 dólares que vale y les dimos una foto de cada uno.
Ya éramos libres de continuar hacia Iran sin tener que hacer ningún otro tramite burocrático.
Era media tarde y nos sorprendió la tranquilidad de Ankara, nos recordó mucho a Girona, el trafico era tranquilo, la gente se movía pausadamente, no había nada de ruido y muchísimos edificios eran nuevos. Aun así decidimos ponernos a la carretera para recorrer unos kilometros fuera de la Capital y acampar en algún paraje natural de Turquía.
115 kilómetros después estábamos circulando por pistas en medio de fantásticos turoncitos de arena, buscando un sitio para acampar.
Hasta que los caminos de arena compactada dejaron sitio a la arena suelta y la foto os cuenta el resto.

imageLa vimos venir, el manillar y la moto empezaron a dar tumbos, la solución era dar gas y flotar por en cima del arenal!! Levantar muchísima arena con nuestros neumáticos de taco y los 60 caballos de fuerza de la moto, mientras la dirección de la moto se libera y hace gobernable la situación. Estos es más o menos lo que veis en el París Dakar, aquí veis a 2 tontos con una moto de 14 caballos cargada hasta los topes y neumáticos de carretera intentando no romperse los dientes.

No paso nada grabe a parte de un soporte de la maleta un poco doblado del mismo peso de la moto.
Las defensas que construyo Cirujano Papanatas protegen el manillar y las manetas de posibles caídas tontas, ademas de que es imposible que nos quedemos debajo de la moto.
Levantamos nuestro fantástico caballo metálico, doblamos a su posición original el soporte y seguimos buscando un sitio donde acampar.

Al final nuestra cabezonaria y ilusión nos regalaron un buen sitio para acampar y disfrutar de las vistas!!

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2 comentarios en “Turquía rural

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